Gonso. Cachorro de pitbull sin valor para su dueño.


Esta monada es Gonso.


Es un cachorro de pitbull de apenas dos meses y ha tenido la mala suerte de nacer en un entorno egoísta perturbado por el dinero.
Su dueño quiere hacer negocio con él y sus hermanos, y venderlos puesto que son pitbull puros. Sin embargo a Gonso no lo quiere nadie porque tiene un pequeño "defecto de fábrica", y no es otro que la nariz partida como podréis ver en las fotos. Aún así, es un cachorro precioso, sano y que no para de jugar mientras no duerme. De hecho es el más listo de su camada, pero el dueño se va a deshacer de él.





Si quieres salvar a Gonso de un posible abandono o ingreso en la perrera (cual peor) y darle un hogar responsable, donde crezca lleno de cariño, cuidados y mimos, escribe a la siguiente dirección de correo electrónico:


Contacto: ruizbarrasa@gmail.com

Él "sabe" que ha hecho algo mal

¿Alguna vez has llegado a casa y te has encontrado con que tu perro ha destrozado unos zapatos, o ha volcado la basura por el suelo, o ha hecho sus necesidades dentro, o algún otro comportamiento inaceptable? Y, tan pronto como entras, tu perro se hace ver culpable, cabizbajo, con la mirada ausente y las orejas mustias, el rabo rozando levemente su vientre y el cuerpo agazapado. Este es el aspecto que la mayoría de los propietarios interpreta como un “sé que lo que hice está mal, perdóname, no volverá a pasar” y rápidamente deducimos, por nuestra astucia, que él sabe lo que hizo. Pero realmente lo que el perro sabe no es exactamente lo que el propietario, al ver la actuación, piensa de él.

Cuando llegamos a casa y divisamos una evidencia de mal comportamiento por parte de nuestro perro, lo primero a lo que tendemos es a enojarnos y/o frustrarnos y nuestro comportamiento transmite esa emoción a los perros. Algunos propietarios tienden a gritar en un tono enojado, otros tienen la evidencia frente al perro y le preguntan “¿Qué es esto?”. Cualquiera que sea nuestra reacción, que no suele ser la más agradable para nuestro perro, podremos ver que el perro sabe que está en problemas. Pero esa no es toda la historia.
Los perros son expertos del lenguaje corporal. Ellos saben que cuando estamos felices pasan cosas buenas para él ( o al menos nada malo sucede en lo general). También saben cuando estamos “locos” y saben que en esa situación lo mejor es pasar desapercibido. Ellos lo saben, porque durante su etapa de vida viviendo con humanos han asociado muchas de nuestras acciones con los comportamientos y las consecuencias. Cuando gritamos él aprende que es mejor mantenerse alejado.

Entonces ¿Que sucede cuando hace algo malo? Si ha vivido con anterioridad una situación similar, el perro sabrá que nuestra postura acarrea consecuencias no muy buenas para él, de ahí que nos muestre los signos de “culpa”. Pero esos signos no son de culpa, sino más bien un esfuerzo por parte del perro para mostrar sumisión hacia nuestra imagen con la esperanza de que las cosas no vayan por mal camino. A menudo empeoran las cosa cuando se les grita más porque para nosotros es obvio que él sabe lo que hizo mal, pero en realidad él está tratando de transmitirnos el mensaje de “yo no te haría daño, por favor no me lo hagas tu a mí”. El pobre perro se convierte en aún más culpable cuando ejercemos algún tipo de castigo, porque sus intentos de apaciguar la ira no han funcionado por lo que se hace aún más sumiso en apariencia. Pero el pobre perro no tiene ni la más remota idea de por qué nos volvimos locos. Él no puede entender que el acto se hizo anterior al momento (incluso 5 minutos atrás) y por eso se le amenaza.

Este es un ejemplo de cómo los seres humanos proyectamos nuestro comportamiento a cualquier ser vivo y asumimos que piensan y actúan de la misma manera. Creemos que nuestro castigo posterior (gritar o castigar al perro) funciona porque cada vez que llegamos a casa y se repite la situación, el perro actúa del mismo modo, por lo que seguimos castigándolo. Pero si nuestro castigo realmente funciona, es decir, si el perro sabe que lo que hizo está mal, debería dejar de hacerlo. Pero no, ¿verdad? Esto se debe a que no hace la conexión entre castigo y crimen. La única manera de que el castigo funcione en relación al crimen es pillarlo “con las manos en la masa”. Los perros asocian las cosas que suceden en el mismo momento, no horas o incluso minutos más tarde. Por lo tanto, cuando llegamos a casa y se muestra culpable, lo que está haciendo en realidad es relacionar la evidencia (basura u heces en el suelo, restos de destrozos o lo que sea que haya hecho) con nuestro comportamiento agresivo y trata de apaciguarnos siendo sumisos para evitar el estallido posterior.

Si quieren probar esto, pongan una de las evidencias (basura, heces, restos de destrozos, etc) en una habitación sin el conocimiento del perro. Entonces lo llevamos allí y actuamos del mismo modo que hacemos siempre ( gritando o acusando) y observemos la actuación del perro. Lo más probable es que actúe del mismo modo, intentando mostrarse sumiso, ¡y ni siquiera ha hecho nada!


La reflexión de todo esto es que debemos castigar al perro SOLAMENTE si lo descubrimos en el acto “con las manos en la masa” y solo en la medida de lo necesario para hacer que el perro deje de hacerlo, es decir, si con un simple “NO” el perro se detiene, eso es todo lo que necesitamos hacer. Una vez que el perro deja de portarse mal, dejamos de reprimirle/castigarlo. De lo contrario, basta con retirar al perro de la habitación, limpiar el desorden, y hacer un voto de confianza de que no vuelva a ocurrir.

Perrera de Málaga, sacrifican en unos días.


<- Peluso es un caniche pequeño de un añito, super mono y simpático. Le encanta corretear. Tiene un pelo precioso, parece algodón. ¡No podemos dearlo ahí!


Dandi es un -> 
macho guapo y mimoso, quiere mimos todo el tiempo. Tamaño pequeño y tiene un año aproximadamente.


<- Nelo, cachorrón amoroso y dulce. Tan pequeño y ya ha sufrido tanto, sin enbargo mueve su rabo incansablemente para que te fijes en él y lo saques de allí.


Bombón, teckel -> guapisimo de tamaño pequeño, tranquilo y muy bueno.



<- Tigre, tan pequeño y ya le persigue la mala suerte. Fue encontrado en un contenedor y se salvó de milagro, ahora busca alguien que le saque de esa jaula y lo quiera.


Lucero es un bodeguero -> tricolor, muy tranquilo y con ganas de salir de la jaula e irse con alguien que le de amor y no lo vuelva a abandonar. Tiene año y medio.


<- Esta pequeña fue abandonada porque tenia rota una patita y no quisieron curarla. Ahora esta totalmente recuperada. De tamaño mediano, tierna y dulce suspira porque le den mimos.


Jack es un russel -> 
terrier mediano, macho, muy ansioso por salir.


<- Tintin es un machito de un añito xyorqui, mimoso y cariñoso. Solo quiere que lo tengas en tus brazos.


Lupita es una perrita -> joven xdalmata, de un año y algo. Muy cariñosa y buena. Esterilizada.


<- Brandy es un precioso golden de un añito, super obediente y tranquilo, muy cariñoso y dispuesto a dar amor y entregarte tu lealtad.


Sofia es una perrita ->
jovencita y pequeña, super cariñosa y momosa que se pone contentisima cuando le dicen cosas y le hacen caso.
<- Lucas es un macho de american staffordshire terrier, canela y blanco de un año aproximadamente. Es bueno, se deja acariciar y le encanta. Lo unico que no le gusta es que no le toquen su comida. ¡¿y a quien no?!
Luna, es una hembra mestiza, canela.->
Joven y de tamaño mediano aunque en la foto parezca más grande. Es una dulzura y guapisima.








Estos pequeños están en una perrera de la provincia de Málaga en serio riesgo de sacrificio. Tienen unos pocos dias para encontrar un hogar y salvarse.


Todos ellos se pueden enviar a cualquier parte de España.
Contacto: Mili Vega   Tlf: 637.378.546    e-mail: maluz_vega@hotmail.com
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